El día de hoy platicaba con una de mis clientas y causalmente me comentó lo apenada que se sentía porque la semana pasada al terminar una junta en su empresa, una de sus compañeras de trabajo le gritó desde la parte trasera de la reunión “¡Bravo Mujer! ¡Eres magnifica!” y el resto del equipo comenzó a aplaudirle, mi clienta me comenta que se quiso morir, “No se porque hizo eso, ella sabe que esas cosas no me gustan,” me dijo bastante molesta.

Puedo empatizar con mi clienta porque en algunas ocasiones yo también me he sentido extremadamente apenada de que me pongan en evidencia de manera inesperada, y yo también me he sentido apenada al recibir algún reconocimiento. En ese momento traté de explicarle que su trabajo es excelente y que ese tributo debió haber sido autentico y espontaneo. Creo que nuestra conversación alivió su inconformidad, pero al escuchar a esta mujer tan brillante exteriorizar su sentir, se me vinieron un sinfín de pensamientos a la cabeza y los comparto con ustedes el día de hoy con el fin de estructurarlos y de saber su opinión al respecto.

Primero, ¿por qué sentimos aversión a que la gente reconozca nuestro trabajo? Me gustaría que como adultos, empresarios, profesionales y triunfadores trabajemos en aceptar que el trabajo duro merece reconocimiento y que cuando la gente reconoce nuestro trabajo, es porque estamos haciendo algo EXTRAORDINARIO, ósea, más allá de lo ordinario. Todos podrán barrer un cuarto, pero no todos harán brillar el piso. Todos venderán camisas, pero no todos harán que el cliente vuelva una y otra vez mas a recibir la calidad de servicio que nuestro empleado les da. Aceptemos los reconocimientos, porque son bien merecidos y son gasolina para seguir avanzando.

También, al aceptar el reconocimiento honesto con orgullo y humildad al mismo tiempo, estamos trabajando en nuestro legado. Un legado para nuestros seres queridos y para aquellos que no sabemos de qué manera impactará saber que personas que un día fueron ordinarias, se convirtieron en ejemplos de vida por su trabajo, creatividad o constancia. El saber que hubo gente como tu que logro romper récords, nos inspira y solidifica nuestro deseo de ser grandes. Cuando la gente nos nomina, nos reconoce o nos invita a ser parte de una entrevista, nos otorgan pruebas tangibles de que hemos alcanzado alguna forma de éxito y le da pruebas a nuestros seres queridos de que la pasión corre por sus venas, y el legado de triunfo es un regalo invaluable que le podemos dar a nuestra descendencia.

Adicionalmente, el reconocimiento solidifica nuestra identidad. Cuando la gente reconoce lo que hacemos extraordinariamente, nos ayuda a hacer la paz con que somos seres que se esfuerzan por ser extraordinarios de alguna manera y esto nos da un sentimiento de identidad muy fuerte.

Por el momento, estos son los pensamientos que logro plasmar sobre el tema, ¿Cuál es tu perspectiva al respecto?