Hoy me gustaría que habláramos de un tema que no se discute lo suficiente, me refiero a las sociedades o los famosos “partnerships” para los que estamos en los Estados Unidos. Este tema es importantísimo cuando uno piensa en comenzar una empresa, un proyecto o inclusive una ONG (non-profit organization) pero no hablamos abiertamente de las sociedades por varias razones incluyendo las siguientes:

  1. No has estado involucrado en una sociedad y no estas interesado en hacerlo
  2. Estás interesado en hacerlo, pero no estas familiarizado con el tema y no sabes por dónde empezar
  3. Estás a punto de entrar en una, pero no quieres generar desconfianza con tu futuro socio y prefieres ni siquiera preguntar cómo hacer una sociedad correctamente y cuáles serán las reglas de la sociedad a largo plazo
  4. Ya estás involucrado en una mala sociedad y prefieres no hablar del tema porque como empresario prefieres no sonar vulnerable, o no quieres dañar la reputación de tu socio o de tu empresa
  5. Estás involucrado en una mala sociedad y no sabes que tienes opciones para mejorar tu situación
  6. O eres uno de los pocos, pero MUY POCOS empresarios que hizo sus investigaciones correctamente y contrato un abogado y está dentro de una sociedad feliz. Por consiguiente, no es un tema de tu interés conversacional ya que lo tienes bajo control

Si eres parte del grupo 1 o del grupo 6, felicidades, pasa a nuestro siguiente artículo. Si estas en cualquiera de los grupos 2 al 5, como consultora de negocios, me gustaría darte una recomendación extremadamente directa y muy valiosa: INFORMATE.

Verás, una sociedad es como un matrimonio, al igual que algunas niñas sueñan con su vestido blanco, muchísimas personas sueñan con tener su propio negocio desde pequeños y su negocio puede ser el proyecto más importante en el que se involucran en su vida. Al igual que en el matrimonio, para que un negocio funcione, una persona tiene que invertir un sinnúmero de recursos invaluables en él, incluyendo dinero, tiempo, prestigio, sudor y mucho corazón; por consecuencia, cuando un negocio fracasa, existen choques emocionales y económicos muy fuertes para los involucrados. En algunos casos, se pierden matrimonios, se rompen familias, se pierde el patrimonio familiar o hasta la salud, por eso es mejor pensar mucho antes de embarcarse en un negocio con la persona incorrecta y una vez que se encuentra a la persona correcta, se deben establecer correctamente las reglas del juego. Ya que el enojo, el resentimiento y el dinero a veces hacen que las mejores personas tomen decisiones con muy poca ética al momento de reaccionar ante una situación difícil y esto puede ser catastrófico para las personas involucradas.

Otro error puede ser que no se deleguen correctamente las actividades y uno de los socios termine haciendo el 75% del trabajo, mientras que otro solo hace el 25% y las ganancias de dividen en partes iguales, esto tampoco es justo.

Otro problema puede ser que a un socio que no es bueno para la contabilidad se le asigne la contabilidad solo porque estudio finanzas. Estudiar finanzas, ser bueno para los números, ser disciplinado para guardar récords contables y saber hacer decisiones financieras son cosas distintas. Hay que saber identificar fortalezas y distribuir el trabajo estratégicamente.

Hace un par de años me tocó ayudar a unas hermanas que habían abierto un proyecto con una tercera persona, ellas pusieron el dinero, la idea, el nombre de la empresa (que era muy bueno) y muchísimo tiempo, pero no sabían mucho de negocios y para no pagarle a un empleado, invitaron a un experto en ventas a ser socio por partes iguales con ellas sin hacer contrato, a la vuelta de tres años el muchacho se desesperó porque les tenía que enseñar cada parte del proceso de la empresa a las hermanas y como ellas lo veían como parte de su familia, les causaba gracia verlo cuando se frustraba creyéndolo eterno, de todas maneras el dinero entraba. Como él era la cara de la compañía, se cansó de hacer el 90% del trabajo para recibir el 33% de los ingresos y tomó sus notas, la idea, el nombre de la compañía, el producto, sus clientes y se marchó dejándolas fuera de su propia empresa. Las hermanas estaban devastadas, pero no pudieron hacer mucho porque no tenían contrato de por medio y el figuraba como propietario de la empresa. Tampoco tenían el capital, el tiempo o las energías para embarcarse en una disputa legal para rescatar su negocio y lo tuvieron que dejar ir. De la manera en que él lo veía, él decía que había invertido muchísimo tiempo en la empresa y era de él porque el había hecho crecer la empresa y que ellas ya se habían beneficiado económicamente de el al principio de la empresa, por eso se sentía usado, frustrado y creía que estaba en todo su derecho de tomar el fruto de sus esfuerzos. Ellas ni siquiera conocían a los clientes, ni sabían cómo negociar ventas y perdieron su idea y el dinero y tiempo invertido, sin contar que emocionalmente sufrieron una gran pérdida, les robaron a su hijito enfrente de sus narices. Sin su idea y sin los recursos que ellas pusieron para sacar adelante el proyecto, él no habría podido triunfar. Desgraciadamente, como ellas hay miles de historias diariamente de personas que no planearon bien su sociedad.

Si ellas hubieran contactado a un estratega o consultor de negocios antes de que el socio se marchara, se podría haber negociado un trato para que él estuviera más contento y no se quisiera ir, a lo mejor conseguirle empleados a su disposición para compensar por la parte del trabajo que no hacían las hermanas o se podría haber desarrollado un contrato para que él no se pudiera ir con todo.

En nuestro artículo 5 Personas con las que NO debemos empezar una sociedad hablaremos de 5 personas con las cuales debemos tener cuidado cuando pensamos comenzar un proyecto.

No todas las sociedades terminan en notas catastróficas, pero hay maneras de estructurarlas o reestructurarlas para que todos los interesados estén satisfechos con su parte de responsabilidad y su parte de remuneración, aun cuando la sociedad ya tiene años de existir.

En resumidas cuentas, antes de invitar a alguien a hacer una alianza, sociedad o partnership, hablen del tema con sus familiares, busquen toda la información que puedan encontrar en las redes sociales, investiguen la trayectoria de sus socios y asegúrense de que tengan buenos principios. Hablen con expertos en el tema, ya se con abogados o consultores de negocios, pero protejan su proyecto. Si ya está en una sociedad, también hablen del tema, veamos cómo se puede mejorar.

Si a usted le gustaría profundizar en el tema o le gustaría que analizáramos su situación actual, se puede comunicar con BCO Consulting Group via email a larissa@BCOConsultingGroup.com o por teléfono al (512)636-6381